Como parte del proceso, trabajamos la respuesta del perro en contextos reales vinculados al viaje, que pueden incluir:
Salidas al exterior y entornos urbanos
Uso de transporte público
Visitas a Aeroparque
Recorridos por shoppings
Trabajo en espacios cerrados como restaurantes y cafés pet friendly
Esto nos permite entrenar y evaluar al perro frente a:
Multitudes
Ruidos
Espacios cerrados
Esperas prolongadas
Movimiento constante y estímulos intensos
Además, en los casos de perros que viajan en cabina, gestionamos la documentación necesaria para el viaje, tanto con la aerolínea correspondiente como con SENASA, acompañando a la familia en todo el proceso administrativo previo al vuelo.
Todo el trabajo se adapta a cada perro, su edad, su temperamento y el tipo de viaje que realizará.